jueves, 11 de septiembre de 2014

Palabrerío.

Hay palabras que el viento no se las lleva. Hay frases que se quedan pegadas. Como cuando una canción se queda dando vueltas en la cabeza y es imposible dejar de repetirla. Hay palabras que marcan, que se hacen carne, que son como cicatrices. Algunas palabras duelen y pareciera que con el correr del tiempo duelen más. Algunas palabras se quedan girando en la cabeza y otras en la garganta. A veces nos quedamos con cosas por decir, las no-palabras también duelen. Duele imaginar qué hubiera pasado si hubiera dicho lo que ahora quiero decir. Otras veces nos tragamos palabras para no hacer doler. Hay palabras que se me escapan como actos fallidos, es mi inconsciente que me habla. “Pienso, luego existo” y pienso con palabras. Existo con palabras. Cuántas veces les pedí a mis pensamientos que se callen, que me dejaran dormir. Algunas palabras me desbordan. Muchos sentimientos que emanan de la piel transformados en palabras.  Un “te quiero”, un “te extraño” se quedan pegados en el cerebro. Mis recuerdos están cargados de palabras. Algunas funcionan como motor.  Las palabras son un puente para llegar al otro. Se puede llegar al oído y al interior del otro. Personas que me atraviesan como palabras en la sien. Voces con frases que se quedan grabadas. Personas que hablan de lo que sienten, que sienten con lo que escuchan. Un círculo sin fin de palabras cargadas de sensaciones y otras sensaciones que parecen no tener palabras. No se cómo decirte lo que me haces sentir pero voy a usar una palabra que intente expresarlo. Me haces sentir “feliz” porque así se dice cuando uno tiene tantas emociones juntas en el cuerpo que producen satisfacción interior, que hacen bien. 

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